Armoniosa combinación entre un mueble funcional y una experiencia escultórica.

Un mueble, más allá del diseño y los materiales, siempre tiene un significado muy supeditado a su uso, a la función para el que fue creado.

Una escultura, más allá del estilo y los materiales, surge de la necesidad del artista de expresar una idea, una emoción.

Integrando ambos conceptos hemos creado nuestro banco «Homenaje a George Nakashima». Una pieza única e imponente, de 2,5 metros de largo, creada de forma completamente artesanal combinando madera de nogal del Pirineo y acero inoxidable.

Nuestra inspiración: George Nakashima

George Nakashima (1905-1990) consideraba a la madera como un elemento vivo, que respira. Su máxima era que cada corte de madera tiene un único destino ideal y es la maestría de quien la trabaja el encontrar esa creación que le permita desplegar todo su potencial.

Kodama, el espíritu del árbol en japonés, nos invita a conectar con la esencia de cada árbol de una forma íntima. Y es este compromiso de trabajar desde nuestro más profundo respeto por el árbol que entonces nos permite darle una segunda vida.

tribute to George Nakashima bench

El origen:

El imponente trozo de nogal del Pirineo con el que hemos hecho el banco Homenaje a George Nakashima formaba parte de un lote muy especial que compramos hace unos años. Cuando lo vimos nos enamoramos de él. En ese instante decidimos que teníamos que hacer una pieza que permita que luzca toda su belleza y majestuosidad, que rinda homenaje a la vida del árbol del que proviene.

Unos años despues descrubrimos la obra de Nakashima, y de allí surgió la idea base (una filosofía o declaración de intención, más que un diseño concreto).

Después de hacer el carro para el restaurante Jardin de Sens, en Montpellier (Francia), y la mesa de summelier para el restaurante Lluerna, en Santa Coloma de Gramenet (Cataluña, España) esa idea estaba más clara: crear un banco-bosque, con delicados árboles de acero inoxidable a modo de patas, de forma que elevaran de forma ligera la imponente madera y nos convidaran a sentarnos encima de las copas de los árboles, casi en las nubes.

Cómo lo hicimos:

Comenzamos a pulir la madera, respetando su forma orginal, y descubrimos que la veta es más espectacular de lo que parecía. Pero el ritmo trepitante del trabajo en nuestras piezas seriadas, no nos permitía dedicarle el mimo y la dedicación que esta pieza necesitaba, así que la madera estuvo en nuestro almacén, esperando el momento adecuado, durante más de dos años. En el almacén la madera se onduló muy levemente, pero eso, lejos de ser un problema, le dio un aire más etéreo a la pieza.

Pulimos la madera con varias lijas deiferentes, cada vez más finas, hasta conseguir un tacto «hipersuave», que la hace extremadamente acariciable. Rellenamos algún agujero que tenía con resina transparente, pensando en un fácil mantenimiento. Y, pensando tanto en resaltar la belleza natural de la madera y en que el uso sea cómodo, protegimos la madera con un aceite natural de dos componentes incoloro lustrado a mano.

Los pequeños árboles de acero inoxidable están formados por pequeños trozos de tubo y varilla de acero inoxidable, de diámetros cada vez más pequeños a medida que nos alejamos del suelo. Cada trozo se corta, se pule y se suelda al conjunto. Luego se refuerzan estas soldaduras y se pulen las diferentes partes del incipiente árbol de acero inoxidable de forma que, lo en un primer momento sólo parecen trozos de metal soldados entre sí, comienza a recordar cada vez más a un árbol en otoño. Un trabajo minucioso y detallista, en el que se crean las ramas en el aire, desde el vacío, hasta obtener la forma que tenemos en la cabeza. El acero inoxidable también se pule varias veces, con discos de diferentes granos, hasta obtener el acabado exacto que queremos.

El respaldo del banco es también un homenaje/interpretación del estilo de George Nakashima, ocupando sólo una parte de los 2,5 metros de longitud del banco (para darle más «aire» a la madera) y con un aire muy minimalista, aunque también orgánico: 3 delicadas ramas de acero inoxidable sostienen una línea de metro y medio de longitud, como si de un boceto se tratara.

En esta etapa es de vital importancia el apoyo incondicional de Fronius. Gracias a sus equipos y asesoramiento, podemos conseguir que el metal se comporte exactamente como deseamos.

Todas las medidas e inclinaciones del banco las hemos decidido teniendo en cuenta la ergonomía de los asientos.

El resultado: Hemos creado una pieza escultórica que puede utilizarse como banco.

Una pieza de colección, pensada para durar, para pasar de generación en generación.

Hemos rendido homenaje a la obra George Nakashima sin copiarla, reinterpretándola, aportando nuestra visión escultórica y nuestra pasión por la combinación de materiales. Y hemos conseguido dar una segunda vida a esa porción de ese árbol que, una vez que llegó al final de su vida, sigue vivo en nuestro banco.

DISPONIBLE. Contacta con nosotros para más información.

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